Foto familiar, esquina y la traición
- Maitena Dubas
- hace 4 días
- 2 Min. de lectura
De alguien que no te lo esperabas .
Un domingo del mes de junio con mis amigas del colegio estábamos posando para una foto sobre la nieve. Con las camperas iguales parecemos un grupo de sombras perdidas en ese paisaje blanco. Detrás, las montañas se levantan enormes y silenciosas. Todas unidas en un viaje y momento que recordaríamos siempre.
Después de unos días de nuestro triste regreso, nos juntamos para charlar y volver a recordar todas las anécdotas que ocurrieron. Fuimos al McDonald´s de la esquina al que íbamos a comer después del colegio pero esta vez de noche y con sus carteles y luces iluminando la calle.
Luego de pedir la comida me senté en la mesa y en un lado tenía a Lucía y en el otro Valentina. Esa noche sentí demasiado extraña, callada, mirando el celular todo el tiempo y evitando hablarme.
Al salir del Mc, me despedí de cada una con un beso y abrazo porque mi casa quedaba para el otro lado. Cuando llega el momento de Lucía se me acerca y me saluda diciéndome
-Perdón.
Yo la miro confundida sin entender a que se refería.
Después de haber pasado dos semanas de vacaciones, llegó al colegio y escucho a mi grupo de amigas riéndose muy fuerte pero cuando me acercó todas se quedan calladas mirándome con los ojos abiertos. Y me di cuenta porque. Porque lo primero que vi sobre la mesa fue una computadora que contenía fotos de una fiesta de algún fin de semana y yo no había sido invitada. Con la vos entrecortada preguntó donde fue y todas miran a Lucia.
-Fue en mi casa, después que nos juntamos del viaje, dice apenada y bajando la cabeza.
En ese momento lo primero que se me ocurrió fue dar media vuelta y salir del colegio e irme a mi casa. Me puse a pensar en que falle o que hice mal pero se me vino una imágen en la cabeza. Su silencio, como me ignoraba, no me hablaba y la frase que me había dicho al final, PERDÓN. No la había entendido hasta ahora.
Entonces recordé la imágen del viaje, el abrazo y las risas hacía la cámara.
Y sentí que la traición ya estaba ahí, congelada en esa imágen aunque yo no podía verla.





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