Línea del tiempo...
- Maitena Dubas
- 21 abr
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A los siete años tras la muerte de mi abuelo, ocurrió algo que nadie tenía pensado. Con el paso del tiempo, mi papá se enteró de que su padre había tenido otro hijo. Un día apareció en mi casa diciendo que era su hermano, lo que generó sorpresa y preguntas en la familia. Luego a los ocho años en esa etapa de mi infancia, creía que las escenas de muerte en las películas eran reales. Pensaba que los actores realmente morían. A los doce años mi papá me contó una historia familiar muy fuerte donde mi bisabuelo había estado en campos de concentración en Polonia alrededor de 1939 y logró escapar y emigró a Argentina, donde conoció a mi bisabuela y formó una familia. Durante muchos años, esta historia fue un secreto dentro del barrio y la familia, y yo recién la conocí cuando fui más grande. Mas tarde a los quince años una tarde, hablando con mi hermana, ella me contó que se comunicaba con una persona que podía ver claramente, pero yo no la podía ver ni tampoco hablar con ella. Claramente lo relacione con la idea de la presencia d eun fantasma o espíritu. A los dieciséis y diecisiete en la adolescencia, me enteré de que mi abuela tenía un hermano que había fallecido. Era un tema muy delicado para ella, por lo que muy pocas personas lo sabían.




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