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Microcuentos clásicos y modernos

  • Foto del escritor: Maitena Dubas
    Maitena Dubas
  • 14 abr
  • 2 Min. de lectura

La ciudad que no llena...

Por unos segundos, mi habitación se siente igual de vacía como esa ciudad. Malena tenía once años cuando dejó su casa. En su nuevo destino, las calles eran más grandes, las oportunidades parecían infinitas y el futuro, por primera vez, tenía forma.

Al principio, Malena caminaba con la mirada atenta, como si en cada esquina pudiera encontrar ese propósito que tanto le habían prometido. Se esforzó por encajar, por aprender, por ser alguien distinto. Con el tiempo, lo logró: estudió, creció, construyó una vida que muchos hubieran llamado exitosa. Su nombre empezó a significar algo en ese lugar que antes le era ajeno.

Sin embargo, cada logro traía un eco lejano: su casa, su origen, lo que había dejado atrás. Entendió entonces que había ganado un futuro, pero al costo de una ausencia que no podía llenar.

Cuando piensa en su infancia, no lo recuerda como una línea clara. Hay recuerdos que no sabe si realmente pasaron o si lo soñó y aun así lo sigue sintiendo como verdadero.



Línea borrosa

Cuando pienso en mi infancia, no lo recuerdo como una línea clara. Hay recuerdos que no sabemos si realmente pasaron o si lo soñamos, aun así se sigue sintiendo verdadero.

Vuelvo a una risa que podría no haber existido, a una tarde que tal vez inventé para no sentir tanto el vacío de ahora. No había preguntas largas ni silencios incómodos, solo una continuidad suave, como si el tiempo no tuviera apuro.

Después vino la adolescencia. Los recuerdos dejaron de ser refugio y se volvieron dudas. Empecé a mirar hacia atrás buscando certezas y hacia adelante sin encontrar ninguna. Todo se volvió más intenso, más frágil. A veces siento que sigo siendo esa mezcla, un eco entre lo que fui y lo que todavía no termino de ser, como si la infancia no se hubiera ido del todo, pero tampoco pudiera volver. Y en medio de esa confusión, la tristeza aparece sin aviso... por unos segundos, mi habitación se siente igual de vacía como esa ciudad.




 
 
 

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