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"Un oscuro día de justicia" de Walsh "Hermanas" de Downey "El chico sucio" de Enríquez

  • Foto del escritor: Maitena Dubas
    Maitena Dubas
  • 9 may
  • 2 Min. de lectura

Después de leer el texto de Ricardo Piglia sobre las dos historias que aparecen en los cuentos, pude ver que en los relatos siempre hay una historia más visible y otra más profunda que se va descubriendo a través de detalles o situaciones que no se dicen directamente.


En “Un oscuro día de justicia”, de Walsh, la historia superficial muestra a un grupo de chicos en un internado que sufren el abuso de otro alumno más grande y esperan que alguien venga a defenderlos pero la historia profunda habla de la injusticia, del miedo y de la decepción. Al final, la idea de que alguien puede venir a salvar todo no termina siendo tan simple. El narrador está en tercera persona y conoce lo que sienten los chicos, especialmente sus miedos y expectativas. A través de esa mirada se nota el paso de una visión más infantil a una realidad más dura.


En “Hermanas” la historia visible cuenta la convivencia entre dos hermanas muy unidas después de un problema ocurrido en la escuela. Lo cotidiano y la relación entre ellas ocupan el centro del relato. Sin embargo, la historia profunda tiene que ver con la dependencia, la confusión de identidades y una relación que se vuelve cada vez más inquietante. El narrador está en primera persona, por eso todo lo vemos desde la mirada de una de las hermanas. Eso hace que el relato se vuelva más subjetivo y que no sepamos completamente qué es real y qué no.


En “El chico sucio”, de Mariana Enríquez, la historia superficial es la de una mujer que observa a un chico que vive en la calle en condiciones muy duras. A medida que avanza el cuento, la situación se vuelve más oscura y violenta. La historia profunda habla de la marginalidad, la pobreza y la violencia social que muchas veces se naturaliza. El terror del cuento no aparece solamente por lo extraño, sino por situaciones reales que generan incomodidad. La narradora está en primera persona y cuenta todo desde su experiencia. Se muestra preocupada por el chico, aunque también siente miedo e impotencia frente a lo que pasa.


Creo que en los tres cuentos se puede ver claramente lo que plantea Piglia que hay una historia que se cuenta de manera directa y otra que aparece más escondida, en los silencios, en los detalles y en las emociones de los personajes.


 
 
 

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